Atmósfera de Júpiter
(Juno)

Júpiter, el gigante gaseoso de nuestro Sistema Solar, es una fuente de misterios que poco a poco, los científicos van desentrañando. Sus nubes, campos magnéticos, composición…y cómo no, sus lunas, generan esos interrogantes que nos fascinan una vez que conseguimos resolverlos. En este caso, nos sumergiremos en esas masas nubosas para mostrar los últios descubrimientos.

Esta vez, ha sido la colaboración conjunta de tres instrumentos que demuestran la necesidad de promover el desarrollo en diferentes campos de instrumentación. Por un lado, en tierra firme (Hawái) el Observatorio Gemini, y por el otro lado en el Espacio, el Telescopio Espacial Hubble, en órbita a la Tierra y la nave espacial Juno, en órbita a Júpiter, han sondeado los complejos sistemas nubosos de este planeta gaseoso, el mundo más grande y masivo de nuestro sistema solar.

Cargas eléctricas en Júpiter
(Juno)

El trabajo ha sido la combinación de observaciones de Júpiter en múltiples longitudes de onda realizadas desde el Hubble y desde el Gemini con observaciones del planeta hechas desde muy cerca por la sonda espacial Juno, en órbita al gigante gaseoso desde 2016. Juno sobrevuela, cada 53 días, a baja altura los sistemas de tormentas, detectando señales de radio que pueden ser usadas para trazar un mapa de los relámpagos incluso en el lado diurno del planeta o en nubes profundas donde los destellos no son visibles de otra manera.
Esta observación de Júpiter por a tres bandas permite obtener nuevos conocimientos sobre la turbulenta atmósfera en este distante mundo.

Observando desde lejos, el Hubble y el Gemini, capturan panorámicas globales de alta resolución del planeta que son esenciales para interpretar las observaciones realizadas por la Juno desde tan cerca. El radiómetro de microondas instalado en la Juno captura, en lo profundo de la atmósfera del planeta, ondas de radio de alta frecuencia que pueden atravesar las gruesas capas de nubes. Los datos del Hubble y del Gemini nos dicen lo gruesas que son las nubes y a qué profundidad está lo que vemos dentro de ellas.

Atmósfera de Júpiter en infrarrojo
(International Gemini Observatory)

Superponiendo las imágenes ópticas del planeta captadas por el Hubble e imágenes infrarrojas térmicas captadas al mismo tiempo por el Gemini, al mapa de los relámpagos detectados por la Juno se ha podido mostrar que las ráfagas de relámpagos están asociadas con una combinación de tres estructuras relativas a nubes: nubes profundas ricas en agua; nubes a modo de grandes torres de convección y que están causadas por el ascenso de aire húmedo; y regiones claras presumiblemente causadas por el ascenso de aire más seco fuera de las nubes parecidas a torres de convección.

La Gran Mancha Roja de Júpiter
(Hubble)

La Gran Mancha Roja de Júpiter es uno de los fenómenos más espectaculares de nuestro sistema solar. Es una tormenta gigantesca (más grande incluso que la Tierra) y de siglos de duración, aunque ha variado bastante de tamaño y de color con el paso de los siglos. Las imágenes captadas por la Juno, revelaron estructuras oscuras dentro de la Gran Mancha Roja que aparecen, desaparecen y cambian de forma con el paso del tiempo. No estaba claro en si tales estructuras son causadas por algún misterioso material de color oscuro dentro de la capa de nubes altas, o si en cambio son agujeros en estas últimas, o sea ventanas a una capa más profunda y oscura situada debajo.

Al comparar las imágenes en luz visible del Hubble con las imágenes en infrarrojo del Gemini captadas con horas de diferencia, se ha confirmado que las regiones que son oscuras en luz visible, son muy brillantes en la banda infrarroja del espectro electromagnético, son agujeros en la capa de nubes. Sin embargo en las regiones sin nubes, el calor del interior de Júpiter que se emite en forma de luz infrarroja (que de otra manera sería bloqueada por las nubes de encima) es libre de escapar al espacio y por lo tanto aparece brillante en las imágenes infrarrojas del Gemini.