Imagen de Urano tomada por la Voyager 2 en 1986
NASA

Corría el año 1986, cuando la Voyager 2 visitaba el séptimo planeta del Sistema Solar, Urano. Ninguna sonda ha vuelto desde entonces. De esos datos recabados, en una nueva revisión, han revelado que el planeta está perdiendo parte de su atmósfera al espacio.

En aquel momento, la Voyager parece ser que voló a través de una burbuja magnética gigante, un plasmoide, que puede ser la causante de la expulsión de los gases atmosféricos del planeta. Este reciente descubrimiento plantea nuevas cuestiones sobre el entorno magnético único de Urano.

Todos los planetas del Sistema Solar tienen pérdidas de materia al espacio. Venus, por ejemplo, pierde hidrógeno, Júpiter y Saturno también pierden masas gaseosas cargadas eléctricamente. Incluso La Tierra. Estos escapes son minúsculos en la escala temporal del ser humano, pero a largo plazo pueden alterar drásticamente el destino de un planeta. Un claro ejemplo es Marte, un planeta que las investigaciones revelan que en el pasado tenía una espesa atmósfera húmeda, que 4.000 millones de años después, se convirtió en el mundo seco que conocemos.

Interacción entre el viento solar y el campo magnético de la Tierra

Los campos magnéticos generalmente protegen a los planetas, de la «erosión» que produce el viento solar en las atmósferas, evitando que se escapen al espacio. Pero pueden también ocasionar oportunidades de fuga, como las gigantescas masas gaseosas cargadas eléctricamente que se desgajan de Júpiter y Saturno, cuando se enredan estas líneas magnéticas.

En el caso de Urano, su magnetismo es un misterio. El planeta en sí guarda otras incógnitas, como su eje de rotación, en posición casi horizontal en vez de vertical respecto al plano de su órbita, cada 17 horas. Sin embargo el eje de su campo magnético, tiene una desviación de unos 60 grados respecto al eje de giro, así que mientras el planeta gira, su magnetosfera tiene vaivenes en el espacio.

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Enlace de la NASA donde se aprecian las diferencias de rotación del planeta y su campo magnético
NASA

El nuevo plasmoide identificado en Urano por el Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA, ocupó apenas 60 segundos del vuelo de 45 horas del Voyager 2. Apareció en los datos del magnetómetro como un pico con una subida y una bajada muy rápidas, de forma cilíndrica, con un tamaño de varios cientos de miles de kilómetros. Su composición se estima que son partículas cargadas, la mayoría de hidrógeno ionizado.

La investigación de los campos magnéticos planetarios, es un campo en el que se esperan grandes descubrimientos, que nos sirvan para entender la evolución de las atmósferas planetarias.