Imágenes de Betelgeuse obtenidas con el VLT
ESO / M. Montargès et al.

Betelgeuse, esa supergigante roja (nombre proveniente del árabe, la «mano de Jauza», como figura mitológica de sexo femenino), que ha sido portada estos meses en la comunidad científica y en los medios de comunicación por su posible «inminente» explosión en los próximos 100.000 años. A parte, la controversia de si nos afectaría a la vida en la Tierra (extremo desmentido debido a la relación potencia-distancia).

Así que recapitulemos.

Orión «El Cazador»

Betelgeuse, la estrella Alfa de la constelación de Orión «el Cazador», estando en el «hombro izquierdo» y siendo la segunda más brillante de la constelación y la novena del firmamento. Tiene un color rojizo M1-M2 (3500 K), lo cual delata que ha finalizado la secuencia principal, es decir, ha agotado el hidrógeno que fusionaba en helio, para comenzar a fusionar helio en carbono. Tiene una masa de casi 20 veces la del Sol, un diámetro de 1.642.000.000 km (más que la distancia de Júpiter al Sol) y está a una distancia de nosotros de aproximadamente 640 años/luz.

Comparación del tamaño de Betelgeuse con el Sistema Solar
ESO / ALMA

El final de esta estrella, será una magestuosa e imponente explosión, que pasará a ser un objeto tan brillante como la luna durante unos días. Y este futuro final, es lo que ha alimentado las espectativas de que pudiera pasar este año o en un «breve» plazo de 100.000 años.

Fase evolutiva de una estrella de 25 masas solares
Swinburne University

Las alarmas saltaron en diciembre cuando los análisis de brillo de la estrella, comenzaron a delatar una disminución rápida y casi en caída libre, hasta situarla casi a la mitad. Esto podía indicar un colapso de su núcleo, que generará la explosión de la estrella en forma de supernova tipo II. Lamentablemente (por el espectáculo que veríamos), las últimas mediciones parecen indicar que recupera su brillo, eso sí, más lentamente. No es la primera vez que sufre variaciones, de hecho es una estrella variable, pero sí la más acusada desde que hay mediciones. Esto ha podido ser, por su inestabilidad de las capas debido a la superficie convectiva, una eyección de masa que haya oscurecido temporalmente el brillo, etc.

Disminución de brillo observado
AAVSO (LCG2)

Así que por el momento, todo parece indicar que seguiremos disfrutando de su presencia en los cielos de invierno. Esto nos recuerda, que las estrellas en el cielo, también están «vivas», y que algún día pueden dejar de existir, aunque el tiempo de una vida humana sea un lapsus a niveles estelares.

Recreación de las eyecciones de materia de Betelgeuse.
ESO / L. Calcada

Nunca dejéis de mirar las estrellas.