Recreación artística del sistema planetario de Proxima Centauri. La estrella en el centro, una enana roja, con sus dos planetas descubiertos, Proxima b a la izquierda y a la derecha el probable Proxima c.
(Image: © Lorenzo Santinelli)

Desde que en Octubre de 1995 se descubriera el primer exoplaneta (planeta que orbita una estrella distinta al Sol), no han parado de descubrirse nuevos mundos, hasta sobrepasar la nada desdeñable cantidad de 4.100, y los que quedan, esto no ha hecho más que empezar. En los últimos años, la importancia se ha centrado en descubrir planetas similares al nuestro (rocosos) y no gigantes gaseosos como Júpiter.

La noticia saltaba en 2016 con el descubrimiento de un planeta orbitando la estrella más cercana a nosotros Proxima Centauri (4,2 al) al que apodaron Proxima b. Y no sólo eso, además este planeta sería del tamaño de la Tierra y potencialmente habitable, es decir, se cumplirían las condiciones térmicas para tener agua en estado líquido.

Pues si esto fuera poco, tras unas observaciones durante 17 años, se ha anunciado la muy posible existencia de un segundo planeta, con lo que se llamaría Proxima c. Este nuevo candidato tendría una masa de unas 6 veces la terrestre y a una distancia de 1,5 UA (1 Ua es la distancia Sol-Tierra), que en el caso de no tener atmósfera, estaríamos hablando de unas temperaturas -200 ºC y un periodo de traslación de 5,2 años.

La importancia de este descubrimiento, es que de confirmarse que sea una Super-Tierra, haría replantearse la teoría de evolución planetaria, puesto que según las «premisas» debería ser un planeta gaseoso y no terrestre; o empezar a barajar teorías como la migración de planetas dentro de un mismo sistema solar. Debido a su cercanía a la estrella Proxima Centauri, habrá que esperar a la próxima generación de instrumentos como la misión Gaia en 2023, para desentrañar estos nuevos mundos.